Cambio Climático: Un enfoque histórico

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La historia siempre tiene mucho que enseñarnos, para poder entender nuestro presente y prepararnos para un mejor futuro y cada día se hace más urgente que todos los habitantes del planeta comprendamos que estamos ante una Crisis Climática, aunque se le conozca sólo como Cambio Climático.

Analicemos históricamente la situación de Europa para poder comprender el comportamiento humano y su impacto en el ambiente, lo económico y lo social:

Durante la mayor parte de la Edad Media (476 a 1492 d.C.), Europa fue un gigantesco bosque y un periodo ideal para el medio ambiente y por lo tanto para la vida humana, llamado “óptimo clima medieval” (900 a 1300 d.C.), pero el desarrollo de una sociedad basada en los señoríos feudales (nobles y poderosos dueños de las tierras), ocasionó que el uso de las tierras comunes por parte de los campesinos se extendiera, dándose un cambio drástico en el paisaje, pasando del bosque a un ambiente agrario y de extendidos pastizales, con la consecuente y nociva deforestación, que dio lugar a la “pequeña edad de hielo”, es decir un cambio climático inverso al de nuestro días, donde se pasó de días cálidos a días fríos, haciendo aún más necesaria el uso de la madera para fines de producción de energía (fuego). Algunos atribuyen esos tiempos fríos a cambios en el ciclo solar o al aumento de la actividad volcánica, pero no consideramos apropiado, que el ser humano siga sin aceptar como su forma de vida, afecta negativamente al planeta que es su hogar.

Las poblaciones europeas del medioevo sufrieron una gran hambruna entre los años 1315 a 1317 d.C., debido a las pérdidas de las cosechas por el mal tiempo y curiosamente se inicio el largo y catastrófico periodo de la “peste negra”, que se extendió desde 1347 a 1352 d.C., todo lo cual contribuyó a una gran cantidad de muertes, equivalente a la tercera parte de la población de Europa Central.

Estas experiencias generaron cambios profundos del manejo de las políticas públicas durante la Edad Moderna (1492 a 1789 d.C.), con el fin de mejorar la “sostenibilidad”, en busca de un equilibrio entre el desarrollo económico, el cuido del medio ambiente y el bienestar social, de manera que estos no son términos nuevos en nuestra sociedad actual, sino que han sido tan sólo redescubiertos. De hecho, se estableció un principio de sostenibilidad duradera en el derecho particular del Condado de Kyburg (Suiza) basado en una estructura de 5 principios básicos:

  1. Descentralización política en entidades locales: Lo que hoy en día llamaríamos gobiernos locales.
  2. Anticipación a la máxima capacidad del sistema natural local: Lo que hoy entendemos como Planificación Estratégica.
  3. Control sistemático cuantitativo del consumo medioambiental: Lo que los contadores llamamos Medición y Control.
  4. Prioridad del interés de la comunidad por encima de la libertad del individuo: es decir un principio de Compromiso Comunal Solidario, que hoy en día es ausente en nuestra sociedad.
  5. Optimización de la utilización de la tierra escaza: que podríamos llamar un uso racional y equilibrado de los recursos naturales.

Es en 1713 d.C. cuando un jurista alemán llamado Hans Carlowitz define el término Nachhaltigkeif (Sostenibilidad), con relación al uso óptimo de los bosques, siendo así Hans el primero en usar el término, con relación a un tema que ya era del conocimiento y aceptación pública.

Este tipo de políticas de sostenibilidad dieron su fruto en la Europa Moderna, hasta que llegó la transición entre la Edad Moderna y la Edad Contemporánea (entre los años 1.784 a 1.789 d.C.), con la época de la Ilustración y la Revolución Industrial, donde los pobladores adquieren derechos de propiedad privada y libertad individual de disponer de los recursos naturales, que van en contra de los logros del derecho de sostenibilidad de la Edad Moderna, y también se pasa al uso de los recursos fósiles y su sistema de energía no regenerativo, que da paso a un desarrollo económico no sostenible. Aunado a lo anterior, la existencia de máquinas para hacer el trabajo humano, facilitan la vida y la población mundial entra a un periodo de crecimiento nunca antes visto.

Para dar una idea del crecimiento de la población podemos observar el siguiente cuadro:

Año d.C. N° de habitantes (en miles de millones) Lapso en años
1800 0,98
1930 2,07 30
1960 3,02 30
1974 4,00 14
1989 5,00 15
1999 6,00 10
2011 7,00 12
2022[1] 8,00 11

 

Este crecimiento poblacional aunado con la ausencia de políticas de sostenibilidad durante gran parte de nuestra Edad Contempóranea, ha generado un caos ambiental y por lo tanto social, en contraste con un amplio desarrollo económico y tecnológico, que a la fecha nos enfrenta a la Crisis Climática más alarmante de todos los tiempos de la historia humana.

Desde hace algunas décadas la Organización de las Naciones Unidas ha desarrollado una serie de iniciativas que han involucrado a diversas organizaciones internacionales y a la mayoría de los países del planeta, con el fin de desarrollar consciencia sobre la actual crisis climática que amenaza con una gran pérdida de vidas humanas y hasta con la extinción misma de nuestra especie.

En el presente artículo no vamos a hablar de lo acontecido en estás últimas décadas, sino que queremos crear consciencia de la importancia de aprender del pasado, para que todas las iniciativas impulsadas actualmente cobren un sentido de consciencia social, y que todos juntos contribuyamos a sanar el daño que hemos causado al planeta tierra, y busquemos un equilibrio entre el desarrollo económico, el cuido del medio ambiente y el desarrollo social.

Por Marco Antonio Gómez – ALAMA ESG Consulting