Masaje Kobido: El camino a la belleza

Lucir con una piel radiante y un rostro más joven es posible sin necesidad de recurrir a grandes cirugías estéticas o elegir entre la gran cantidad de productos estéticos que se encuentran en el mercado; esto es posible a la gran técnica conocida como “Kobido”.

Esta técnica oriental se concentra en intentar detener el envejecimiento de la piel, es una terapia que se centra en la musculatura facial y se considera un lifting natural, así como una experiencia neuro-sensorial basada en movimientos lentos y rápidos.

Tanto hombres como mujeres utilizan los movimientos de este masaje para relajar, iluminar y tonificar el rostro, además se puede utilizar en partes como el cuello, hombros y la parte alta del pecho.

La técnica consiste en presionar dieciséis músculos y veinticuatro puntos específicos de la cabeza, cuello, cara y maxilar. El masaje favorece la circulación sanguínea, la producción de colágeno, elasticidad y hasta brillo ya que previene la retención de líquidos.

Entre las ventajas de este masaje se encuentran eliminar el estrés, ya que los movimientos de digito presión calman los dolores de cabeza y acaban con la rigidez facial.

El ritmo con el cual se aplica esta técnica ayuda a equilibrar el flujo energético del rostro y tonifica el cuerpo. Además, relaja contracturas y la tensión facial, aumenta la irrigación sanguínea combatiendo las arrugas y la flacidez.

Este masaje se lleva la suciedad que queda en la piel producto del maquillaje y contaminación ambiental, de esta manera suprime las células muertas.

Para poder aplicar este masaje se sugiere una sesión por semana, luego una sesión cada dos semanas hasta que por último se vaya a una sesión por mes; el lugar donde se aplique debe ser ordenado, limpio y silencioso.

Por lo general, la duración de esta técnica lleva entre cuarenta y cinco minutos a una hora, durante este tiempo se trabaja con intensidad el rostro, el cuello, el cuero cabelludo y la nuca, siempre empezando por la cara.

Primero se empieza con una sesión de shiatsu para drenar la piel y estirar ciertos puntos, luego se abordan las líneas de expresión y las bolsas de los ojos, poco a poco se va subiendo la velocidad del masaje sin provocar dolor para oxigenar y por último se presionan puntos establecidos de la piel para calmar el estrés.

Es necesario aclarar que las personas con problemas dermatológicos como alergias, piel sensible o irritable no se les recomienda esta práctica ya que puede perjudicar su condición de salud.