Cuida tu piel con la dieta SPF

La mayoría de las dietas se realizan con el propósito de bajar un poco de peso, sin embargo muy pocas se preocupan por el cuidado del órgano más extenso del cuerpo: la piel.

Este modelo de alimentación enfatiza el consumo de aquellos elementos que cuentan con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias; el objetivo principal es reducir la acumulación de radicales libres generados a partir de la exposición al sol, lo que podría impactar de manera positiva en el estado de las capas externas de la piel.

Se debe aclarar que al  llevar a cabo este tipo de alimentación no significa que se pueda exponer el cuerpo al sol sin protección y durante un tiempo excesivo. Es importante respetar los consejos del dermatólogo para evitar problemas a mediano plazo.

La idea principal de esta dieta está relacionada a disminuir el riesgo de padecer cáncer de piel, así como prevenir la aparición de arrugas y marcas de la edad; estudios han demostrado que ciertos nutrientes como las vitaminas con características antioxidantes son capaces de proteger la salud de la piel.

En el mercado existen gran variedad de productos cosméticos como lociones o cremas diseñadas para proteger la piel, por lo cual utilizarlos además de un protocolo dietético adecuado es sumamente beneficioso.

Entre los principales componentes que se deben incluir a la dieta SPF están:

Ácidos grasos insaturados: Según estudios publicados, este tipo de compuestos tienen propiedades antiinflamatorias evidentes. Se pueden consumir en alimentos como pescado, aceite de oliva virgen extra, nueces y aguacates.

Antioxidantes: Estos pertenecen al del conjunto de los fitonutrientes, demostrando grandes beneficios para el organismo, su consumo regular contribuye a ralentizar el envejecimiento prematuro mediante la neutralización de los radicales libres

Los antioxidantes se encuentran en los alimentos de origen vegetal. Son sobre todo pigmentos o sustancias responsables del sabor amargo de los alimentos.

Proteínas: Estas permiten la reparación de todos los tejidos, además de intervenir en muchas reacciones fisiológicas distintas. Las de mayor calidad son las procedentes de alimentos de origen animal, por lo que es preciso que estén presentes en la dieta diaria.

Vitaminas: Son elementos clave a la hora de asegurar el buen estado de la piel, muchas de ellas actúan como antioxidantes y otras participan mediando la inflamación, catalizando reacciones químicas o asegurando el buen funcionamiento del metabolismo.