¿Cómo cuidar la piel sensible?

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, por eso es de suma importancia darle los mejores cuidados; en la actualidad es muy frecuente encontrar personas con problemas de sensibilidad en la piel.

Los problemas de sensibilidad pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, pero generalmente aparece en el sector del rostro; Este problema puede deberse a varias causas como la contaminación, el estrés, la mala alimentación, el sol e incluso por el uso de cosméticos. La sensibilidad se produce cuando la función de barrera natural de la piel se deteriora, pierda agua y es más fácil que se irrite.

La piel sensible se identifica porque tiene una apariencia de resequedad, enrojecida e irritada, además después del baño es posible que pueda provocar un tipo de comezón o ardor. Se pueden identificar varios tipos de sensibilidad cutánea, la primera puede ser sensibilidad natural y esta se da desde el nacimiento con piel fina, seca y que se enrojece de manera fácil.

Luego se encuentra la sensibilidad reactiva, donde la piel reacciona enrojeciendo con factores externos como el frío, el sol, el viento o cuidados de higiene inadecuados; y por tercer tipo está la sensibilidad ocasional, la cual se produce en momentos específicos como cambios hormonales, estrés, fatiga o mala alimentación.

La constante exposición hace que la piel esté especialmente expuesta al daño oxidativo. La limpieza diaria evita los daños secundarios, reduce la humectación y los lípidos de la piel sensible, que tiende a ser seca y especialmente proclive a la formación de arrugas prematuras.

Hay que limpiar el cutis con productos suaves, que mantengan el balance de humectación de la piel y estén libres de perfumes, colorantes y alcohol, que contengan sustancias que formen sobre la superficie cutánea una película protectora hidratante. La rutina de limpieza se debe realizar tanto en la mañana como en la noche.

En general para el cuidado de la piel sensible se puede mencionar:

  1. Tener hidratación constante.
  2. Proteger la piel del sol, con bloqueadores.
  3. Utilizar los productos de belleza adaptados a pieles sensibles.
  4. Mantener una rutina de belleza diaria.
  5. Utilizar agua tibia a la hora de tomar una ducha.
  6. Evitar situaciones de fatiga
  7. Evitar el consumo de alimentos que puedan empeorar.

De igual manera siempre se recomienda visitar a un especialista para que brinde un diagnóstico adecuado y los respectivos tratamientos.