La cosmética Ecológica

La cosmética natural únicamente usa ingredientes orgánicos o de cultivo biológico y se libera de las sustancias químicas más agresivas. Y la cosmética ecológica, cumple todo lo anterior y además se basa en la utilización óptima de los recursos naturales sin emplear productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados. Es decir, va un paso más allá ya que, a la vez que nos protege, cuida del medio ambiente. Este tipo de productos abogan por la coherencia; por las fórmulas que no contienen siliconas ni parabenos, que utilizan sólo fragancias con ingredientes naturales, amplificando así su eficacia.

 

En cambio, la “cosmética natural”, en cambio, no se sabe qué es. Y ello es debido a que, durante años, se ha abusado del adjetivo “natural” en el marketing de productos cosméticos. Infinidad de cosméticos han sido publicitados como “naturales” sólo para darles un apariencia saludable y agradable cuando, en realidad, su fórmula distaba mucho de contener ingredientes ecológicos. O bien a veces se trata de un producto que, aunque contenga ingredientes vegetales, también contiene muchos ingredientes tóxicos o potencialmente dañinos para el organismo.

 

Si los contenidos de la cosmética ecológica respetan las normas del juego verde, su proceso de fabricación y sus envases también se unen al equipo: reduciendo la emisión de CO2, empleando fuentes de energía renovable para ver la luz, utilizando menos agua y generando menos residuos, empleando botes y frascos 100% reciclables, haciendo su packaging y materiales publicitarios sólo con procedencia de bosques sostenibles.

 

Finalmente, el consumidor de productos ecológicos preocupado por el medio ambiente, la salud del organismo y la sostenibilidad del entorno puede encontrar esta cosmética bajo el nombre de “cosmética ecológica”, “cosmética Bio” o “Cosmética Orgánica”.

 

La cosmética ecológica, es una cosmética que ha tomado conciencia de la necesidad de una vida más sostenible por un lado y, por otro, de la necesidad de usar productos cosméticos más saludables. Estamos de acuerdo en que embellecerse, cuidarse, obtener el bienestar que proporciona un baño relajante o una buena crema hidratante debería ser compatible con una vida más saludable. Sin embargo, ya hace tiempo que se empezó a hablar de los ingredientes potencialmente tóxicos que contiene la cosmética convencional, incluida la de dermofarmacia.

 

Cada vez más, el “potencialmente” desaparece de los discursos y en sucesivos estudios de prestigiosos especialistas han ido confirmando la capacidad que tienen los cosméticos para penetrar en el organismo a través de la barrera cutánea. Algunos estudios señalan a los ftalatos de actuar como disruptores hormonales, al acumularse en el tejido cutáneo pueden promover enfermedades hormono-dependientes y otros trastornos graves.

 

Así pues, una cosmética ecológica o “Bio” no debe contener Parabenos, PGE, Ftalatos, metales pesados como el mercurio o el plomo (muy usado para elaborar maquillaje), y un largo etcétera de ingredientes que actúan como irritantes cutáneos, disruptores hormonales o neurotóxicos. Independientemente de las enfermedades graves que promueven la acumulación de estos ingredientes tóxicos en el organismo, lo destacable en el uso de la cosmética ecológica es la gran cantidad de consumidores que durante años han usado cosmética convencional sin resolver sus problemas de reactividad, alergias, sensibilidad, rojeces, etc. Al descubrir la Cosmética Bio, a menudo después de haber pasado por muchas marcas y por tratamientos dermatológicos complejos que sólo han agravado el trastorno, comprenden por fin que el problema estaba en la fórmula: los ingredientes derivados del petróleo y otras sustancias sintéticas les provocaban el problema.

 

Es importante saber identificar los sellos que certifican que un producto se ha elaborado a partir de ingredientes ecológicos, más complicado es saber leer la letra diminuta de una fórmula o también puedes confiar en un especialista.