Equidad de género: una opción laboral que impulsa el desarrollo

Aunque América Latina ha registrado avances en materia de igualdad de género dentro del entorno empresarial, la implementación de estrategias de diversidad continúa posicionándose como una verdadera ventaja competitiva. No solo por sus beneficios económicos, sino por su capacidad de contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa.

Así lo afirma Guillermo González, vicepresidente de Recursos Humanos para Latinoamérica de Kellanova, quien destaca que las organizaciones que integran la inclusión en su estrategia no solo fortalecen su cultura interna, sino también su impacto social.

En la región, se han evidenciado mejoras tanto en la remuneración como en la representación femenina en puestos de liderazgo. Sin embargo, la paridad aún está lejos de alcanzarse. Según el Informe Global sobre la Brecha de Género 2023 del Foro Económico Mundial, América Latina y el Caribe registran un 65,2 % en este indicador, ubicándose como la tercera región con menor puntuación, solo por encima de Oriente Medio, África del Norte y Asia Meridional.

Formación, cultura y liderazgo: claves del cambio

Para avanzar hacia una verdadera equidad, González subraya la importancia de generar conversaciones dentro de las organizaciones, fortalecer la formación de líderes y comprender las nuevas expectativas del talento humano, tanto masculino como femenino.

La educación corporativa se convierte, en este contexto, en un pilar fundamental. No solo dirigida a altos mandos, sino extendida a toda la estructura organizacional, permitiendo que la inclusión se viva de manera transversal.

Durante 2023, la compañía impulsó seis iniciativas de desarrollo en la región, que involucraron a más de 400 participantes y sumaron 77 horas de formación. Estas acciones estuvieron orientadas a acelerar el crecimiento y la capacitación del talento femenino.

Un objetivo claro: igualdad sostenible

Gracias a estos esfuerzos, la empresa logró superar su Objetivo Aspiracional de Paridad de Género 2025, alcanzando un 54,3 % de representación femenina en el primer trimestre de 2026.

A pesar de estos resultados, el desafío continúa. Algunas áreas, como las operativas, aún presentan brechas, por lo que la meta se extiende hacia el año 2030, con el propósito de lograr una representación equitativa en todos los niveles y funciones.

Lejos de conformarse, la organización reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo este equilibrio, no solo dentro de su estructura, sino también en su relación con consumidores, colaboradores y entorno social.

Más que una estrategia, un compromiso social.

La equidad de género, más que una tendencia, se consolida como una necesidad estratégica y ética. González invita a las empresas que aún están en etapas iniciales a redoblar esfuerzos y colocar la inclusión en el centro de sus decisiones.

“Trabajar por la equidad no solo permite construir organizaciones más exitosas, sino también sociedades más justas”, concluye.